CALOR, PASIÓN Y ALEGRÍA
Cuando el pasodoble y los arcabuces sonaron en la mañana del domingo 30 de agosto, durante el pasacalles anunciador, y el olor a pólvora envolvió la ciudad, la Comparsa de Moros Nuevos demostró una vez más que la fiesta es, ante todo, un acto de pasión y alegría. Una alegría más que necesaria en una semana dura, marcada por el robo de nuestro tesoro. Esa tarde, tras la llegada de la patrona y el recibimiento por parte de arcabuceros y cargos, la maquinaria festera había comenzado.
Del 4 al 9 de septiembre de 2026, el raso y oro volvió a conquistar Villena, conjugando la elegancia de sus marchas moras, la marcialidad de su marcha militar, la devoción más sentida y el júbilo de un pasodoble que es un emblema festero y que engloba la frase más representativa de nuestros días grandes: «Día 4 que fuera… y lo pasao, pasao».
La noche del día 3 la Cabila se convierte en la sede de la alegría, una cena multitudinaria servida en tiempo record para comenzar a vivir los que serán los recuerdos de estos días. Nadie duda de que las vísperas son sin lugar a dudas lo mejor de los Moros y Cristianos. Los reencuentros, los deseos, los nervios, la ilusión. Todos los sentimientos se aglutinan y caben en una noche en la que la felicidad es la nota predominante, que concluye con un desfile masivo y caótico que es sin duda lo mejor… el dulce caos de la espera.
El día 4 y la cena transcurrieron de forma serena y expectante. Todos sabemos que lo bueno está por llegar y nuestra Jaima se convierte en la sede de la espera más bonita: la del ansiado día 5.
Un día 5 que amaneció como debía: soleado y esplendoroso, dispuesto a rendir homenaje a unos cargos emocionados que no olvidarán los sentimientos que llenaron las horas previas a la Fiesta del Pasodoble.
La antesala más mágica de nuestras fiestas… La Entrada y la Banda, la ilusión de nuestras escuadras especiales, nuestros cabos, nuestros cargos y nuestros socios, que iniciaron el desfile en una calurosa tarde, en un acto entre la temeridad y la sinrazón tan propio de las fiestas de Villena. Los sones de la marcha mora inundaron Villena, y el paso elegante y la cadencia de los pantalones amarillos volvieron a fundirse con el sol en un acto de verdadera unión.


Nuestras escuadras, seña de identidad y orgullo, demostraron que los Moros Nuevos somos ejemplo y espejo. ¡Felicidades, Turcas, por vuestro debut! Con paso firme, comenzasteis el desfile y vuestra andadura como escuadra.
Caimanes: soberbios, imponentes, perfectos. Esencia de tradición; sabéis desfilar con la calma y la gallardía que caracterizan a los Moros Nuevos, sin perder la esencia.
Aglabies: auténticos y elegantes; serenos y acertados siempre. Qué privilegio contar con vosotros en esta comparsa.
Ayyubbies: innovadores, arriesgados, fieros… Sé lo que sufristeis en el desfile; no dejasteis a nadie indiferente. Otro año en el que mostráis espectáculo, otra pieza más que engrandece vuestros diez años de historia.




Día 6: diana, cementerio, misa infantil, embajada, asilo, cabalgata…
Es un día al que no le caben más actos.
Antes de dar paso a la explosión de color y alegría del otro gran desfile villenero, los Moros Nuevos vistieron la mañana con el recogimiento que merecen quienes trazaron el camino. En el acto del cementerio, el silencio y el respeto se hicieron tangibles. Las salvas de arcabucería resonaron en honor a los festeros fallecidos, mientras cargos, socios y directiva rendían un emotivo homenaje a los socios que ya no desfilan en la tierra, pero cuyo legado sigue vivo en cada paso de la comparsa. Fue un instante para recordar que esta fiesta es un hilo invisible entre generaciones.
Uno de los momentos más vivos y profundos de la comparsa tuvo lugar durante la visita al Asilo de Ancianos. Allí, donde los años abren paso al recuerdo, la banda de música rompió el aire con melodías festeras y los cargos de la comparsa llevaron el calor de las fiestas a nuestros mayores. Ver la emoción en los ojos de quienes peinan canas y sentir el aplauso frágil, pero sincero, de las abuelas y los abuelos al ver frente a ellos esta comparsa sintetiza el verdadero significado de los Moros Nuevos: empatía, fraternidad y entrega.
La otra gran cita de nuestras fiestas es la Cabalgata. Este desfile nocturno, a pesar de las horas —eran las cinco de la madrugada—, fue testigo de la majestuosidad de nuestra comparsa. En la Cabalgata, las distintas escuadras de la comparsa lucieron con un aplomo impecable. Las escuadras especiales deslumbraron con sus trajes de diseño exclusivo, seguidas por las emblemáticas escuadras de la comparsa que, paso a paso y coordinadas por la elegancia de los cabos, marcaron el ritmo jovial y alegre del National Emblem. A unas horas a las que es difícil mantenerse en pie, esta directiva y estos socios se comportaron y lucieron como esta comparsa sabe hacerlo. A pesar de los pesares y de la escasez de gente en algunos tramos del desfile, lucimos con elegancia, arropados en otros tramos por muchos jóvenes que dieron alas a escuadras y cabos.
La noche se junta con el día y, tras una Diana difícil por lo avanzado de la hora y el cansancio —como atestiguan nuestros músicos, que no disponen de un mínimo de descanso—, se inicia este desfile. Los calenticos nos esperan en la peña El Puntico. Gracias por ser un referente de comportamiento. Gracias, Paco, por tu entrega cada mañana para que a los socios más madrugadores no les falten una pastica, un café o un licor.
La ofrenda, que este año modificó su recorrido, contó con una gran participación de moros y moras que salieron a ofrecer unas flores a la patrona, en un acto con un marcado carácter Moro Nuevo. Desde 1948, y siendo pioneros, ofrecemos a nuestra guía, la Virgen de las Virtudes.
Por la tarde fue el turno de los más pequeños. Pequeños de tamaño, pero grandes en presencia y actitud. Guiados por el estandarte de nuestra comparsa, los socios más pequeños hicieron gala de su valía. Las niñas, que habían ensayado su coreografía durante las tardes de agosto, demostraron su pasión y lucieron preciosas en un boato elegante y trabajado. Los niños portaron las banderas de color amarillo, llenando las calles de auténtica elegancia y carisma.


Tras la merienda de los más pequeños, llegó la retreta. Nuestros Ayyubbies, dispuestos y haciendo gala de su ingenio y buen humor, nos trajeron una alegoría del centenario de los Maseros “Cien años tocando la poma”

Y el día 7 trae consigo la Alborada, el acto quizá más sentido para muchos villeneros, que viven con devoción un momento bellísimo en un enclave precioso. La patrona es portada en andas por socios de nuestra comparsa hasta la puerta de Santiago, donde este año nuestra banda, Los Rosales de Bolbaite, entonó su pasodoble y donde Samuel, nuestro alférez mayor, tuvo la suerte y el privilegio de rodar su bandera ante su imagen.


Este año, debido a las altas temperaturas, el castillo de fuegos artificiales fue aplazado y la fiesta continuó en la Jaima, con un ambientazo propiciado por nuestra banda para el disfrute de socios y amigos.
El día 8, tras la diana, el almuerzo, la misa mayor, la Guerrilla, la embajada, el aperitivo y la conversión, llega la procesión. Es el día solemne por excelencia y, como siempre, esta comparsa está a la altura de tal acto. Seriedad y respeto para acompañar a nuestra Patrona en su día grande.

Llega el día 9, la Despedida. Todo comienzo tiene un final y las fiestas de 2026 llegan a su conclusión. Han sido unas fiestas marcadas por el calor intenso y por unos cargos entregados y comprometidos. Han sido unas fiestas disfrutadas y sentidas. Cargos de 2026, gracias por vuestro buen hacer. Raquel, Mario, Samuel, María, Héctor y Javier: vuestros nombres son ya parte de la historia de vuestra comparsa.


Llega el momento de recibir a los que serán nuestros representantes en 2027: Mercedes, Amado, Juan Amado, Cayetana, José Antonio y Manuel. ¡Felicidades! Comienza vuestra aventura. Sabemos que lo vais a dar todo y que enarbolaréis la bandera y los sentimientos de esta comparsa con orgullo y pasión, acompañados por vuestras familias. Bienvenidos a esta aventura.
Tras el caracol, los discursos sentidos de nuestros cargos en el balcón y el de nuestro presidente, y tras entonar el «Día 4», las fiestas de 2026 llegan a término. La maquinaria festera para 2027 se pone de nuevo en marcha, en un círculo infinito que nunca cesa.
Ahora sí, los fuegos artificiales llenaron el cielo de color, dando por concluidas las mejores fiestas del mundo, porque las fiestas de Villena, da igual el calificativo que les pongamos después, son para los villeneros orgullo y emblema de nuestra ciudad.
Y, para dar fe de ese círculo que son las fiestas y cuyo devenir no cesa nunca, llegó el 28 de septiembre, con nuestra comida de hermandad, también llamada de recuperación. Un acto para reencontrarse, recordar y volver a organizar. Una mañana espléndida para almorzar y comer en nuestra Cábila.




Desde la Junta Directiva queremos agradecer el esfuerzo festero de los socios, que contribuyen al buen hacer de la comparsa. A pesar de las horas robadas al sueño, del calor y de los horarios imposibles, queremos agradecer a cada socio, a cada escuadra y a cada peña su entusiasmo, su respeto a la tradición y el orgullo de lucir estos colores. Vosotros sois el motor de la fiesta. Y a la Junta Directiva, que sacrifica su desfile y se entrega con dedicación a liderar y organizar, queremos deciros que habéis estado a la altura con creces. La que escribe os felicita por vuestra dedicación. Es un privilegio compartir horas, desvelos e inquietudes con vosotros.
Las Fiestas de 2026 ya son memoria, pero el eco de lo vivido y el sentimiento compartido aseguran que la esencia de los Moros Nuevos permanecerá encendida hasta el próximo septiembre, cuando volvamos a tomar la corredera en otra calurosa tarde de día 5.
¡Viva la Virgen de las Virtudes y vivan los Moros Nuevos! ¡Día 4 que fuera!
Carolina Gomariz Francés
Cronista de los Moros Nuevos